viernes, 8 de agosto de 2008

POSTALES PORTEÑAS II

CUANDO TE PEDÍS UN CAFETITO EN CORRIENTES... MIRÁ VOS

Igual te pensás que en Buenos Aires entrás a un café, te pedís un cortado y ya. Nada que ver, eh, NA-DA-QUE-VER!.

Por alguna extraña razón se ha implantado el uso siguiente: si en tono imperativo te dirigís al empleado en estos términos: "pibe, un cafetito", inmediatamente el CHABÓOON entiende que vos lo que querés, lo que verdaderamente necesitás es... un café con leche en taza pequeña con cucharilla de moka sobre un plato grande para que lo puedan sitiar mil doscientos azucarillos (luego les hablo de los azucarillos que no edulcoran) y una galletita salada, apoyado sobre una bandeja metálica o de plástico que, a su vez, sustenta dos vasitos del tamaño de un dedal para dedo meñique de hobbit, conteniendo uno el agua suficiente para que haga sky-surf una mosca y en el otro el jugo (porque aquí zumo es jugo, así es) expremido del gajo de una naranja mandarina. Y algunos todavía añadirán... "sólo eso te sirven cuando pedís un café en Buenos Aires?". Bueno, a veces sí, otras añaden un segundo platisho (lo transcribo fonéticamente) con una pastita, pero esta más grande que la anterior.

Cuando el pibe se costeó hasta mi mesa y me puso delante todo el menú "cafetito" pensé... "ya está, ha confundido mi pedido con el de algún apoderado". Por pudor abrí la boca sólo para morfarme el café, dando buena cuenta de la pasta, la pastita, los azucarillos, el jugo y el vaso de agua.

Y saben lo bueno, qué digo, lo mejor? Que cuando pido al pibe la cuenta el tipo, canchero a más no poder, me dice "5 pesos", que al cambio, mis queridos compatriotos (sí, compatriotos existe) es como... 1 euro con 10 céntimos.

Así que yo amo Argentina.

Pd. larrrrga.

Ésto no sé si es propio de un café de Buenos Aires o pura casualidad. Cuando entré por primera vez y pedí ese cafetito, luego bajé al excusado. Andaba acercándome a los 100 puntos (circunferencia menor) y cuando le atino resuena un clamor arriba (de lo que se deduce que la toillet estaba abajo y se induce que toda toillet está abajo en un café de Buenos Aires). Todo confuso y atribulado (y sí, sin lavarme las manos) asciendo las escaleras esperando ser recibido en el saloncito en OLOR de miltitudes pero no, resultó que la ovación se debía a que, tras una jugada de Messi, Argentina se había puesto 1 arriba en el marcador.

(Argentina acabó venciendo en ese partido, el primero de la ronda clasificatoria, 2-1 a Costa de Márfil, a Dios, digo Messi, gracias).

De regalo añado un: EPÍLOGO PARA IDIOTAS.

El que se piense que venir a Argentina es como tomarse unas vacaciones en Jauja, el que crea que por sola virtud del valor del euro al cambio costearse hasta este país merece la pena... A ése le diré que por el precio del billete de avión Barajas-NewBerry y viceversa se puede un españolito de a pie recorrer media Europa sin reparar demasiado en gastos.

Estas clases de turismo internacional las expido gratuitamente para comentaristas tan desaforados ellos como desafortunados en sus comentarios.

Próximamente "POSTALES PORTEÑAS III: ¿En serio que este colectivo no puede andar más rápido?"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me siento halagado con tanto protagonismo! no era mi intención que tanta gente importante me preste atenión, pero lamento decir que será mi ultima visita, voy a estar ocupado estudiando filosofía, arquitectua y cultura en general para ponerme a la altura de las circunstancias.
Buena Vida, Adios!

Sr. Bardallo dijo...

No se preocupe, el ocio es lo que tiene, que se acaba uno distrayendo con el vuelo de una mosca, cuando no la acosa con el rabo.