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jueves, 24 de diciembre de 2009

FELIZ NAVI... BLA BLA BLA BLA BLÁ

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EL SR. BARDALLO LES DESEA…, EXCEPTO A LOS HOMBRES.






En círculos de personas que sabemos un poco de algo, hace tiempo viene cobrando solidez la siguiente hipótesis, en oposición a lo que proclaman cristianos, hippies, canadienses y gente bastante pasada de todo (fumetas, porretas, hachiseros, flipados, colgados, alucinados y otras yerbas…), Salud, Dinero y Amor, como todo lo bueno, a saber, el sexo, el barril de Brent, los partidos del barça, el sexo…, no son recursos inagotables –de placer- (efectivamente, tampoco el sexo, por lo visto es algo que recién sabe uno a los cuarenta, o así).

Amén de que, como corrobora la siguiente cita del insigne futbolista y filósofo, Goerge West, Salud, Dinero y Amor suelen contraponerse:

"Gasté mucho dinero con amigos en putas, coches y alcohol, el resto lo malgasté".

En previsión de que a estas alturas del año, irresponsablemente, ya se lo habrán deseado los unos a los otros, o los unos a sí mimos, y con objeto de tocar a más yo, les felicitaré humilde y discretamente, prescindiendo de aquesta Santísima Trinidad tan celebrada por Los Panchos (http://www.youtube.com/watch?v=n4lgfQ2ZSA8), prescribiéndoles otras bondades alternativas para el año entrante:

Le deseo…

Si padece en su espíritu la usura
un nutrido mojón* para el mohíno*,                              
(o un galón de aceite de ricino)
porque abrevie sus penas con holgura.

Para la descocada, anafranil*.
Si inmaculada y casta, cosa dura…
que encuentre barón, cuando no cura.
(si no puede ser Pérez, pérez-gil).

Uno que otro bautizo más que entierros,
Alguna boutade, un desatino…
¿por qué no? un desliz, sin muchos yerros.

En resumidas cuentas, les conmino,
pues amenazo andarme por los cerros,
a un año de perros, por lo chino.

Pd. Y a los fatuos, los “vivos”, los banales,
chamulleros, verseros y cuentistas…
a los divos, los venales, los artistas,
los quitatetú, tan especiales…

¡un especialista!

*mojón:
             1. Chito  en que se pone el dinero, y al que se tira jugando.
             2. Porción compacta de excremen... <<CENSORED>>
*mohíno:
             1. Triste, melancólico, disgustado.
             2. En algunos animales, zona carnosa que rodea el an... <>
*anafranil: psicofármaco, específicamente aprobado para su uso en el tratamiento del T.O.C (Trastorno obsesivo-compulsivo).
*año del perro, chino: es posiblemente el año más agradable del calendario chino.


TANTA PAZ NI TANTA PAZ…

Algunos gustan pedir Paz urbe et orbe, ignorantes, claro está, de las repercusiones catastróficas que su petición, si se consumase, acarrearía para la economía global. Corpúsculos, asociaciones, grupos, sectas, ¡qué digo!, naciones enteras (EEUU, Venezuela, Corea del Sur… verbigracia), basan su estado de (mal) estar en el conflicto más o menos armado y siempre violento. Una paz pertinaz incrementaría en ¡muchísimo! por ciento la tasa de paro, condenando a la ‘pudibundia y misedumbre’ cuántos ínclitos cabecillas, denodados guerrilleros, cotizados matarifes, familias y allegados de suicidas en potencia… arrastrando al fango de la menesterosidad a un número no menor de abogados.

Se verían afectados, de forma indirecta bien que inmediata: la jurisprudencia, la industria armamentística, el gremio de médicos, celadores, forenses, detectives privados, inspectores públicos, el CSI Miami, Las Vegas, Nueva York, Ontairo…la cadena Fox que emite “Crímenes Imperfectos”, los periodistas de sucesos, los corresponsales de guerra... También las PYMES (Pequeña y Mediana Empresa) asociadas a la producción, distribución y venta de materiales para la fabricación casera de explosivos, así como las tiendas de ropa deportiva, disfraces y artículos de “broma”.

Y bromas aparte, les deseo una tensa-calma a modo de guerra fría, un inquietante estado de sitio…, dentro todo esto, ya se sabe, de una belicosidad controlada y siempre percibida a través de terceras personas.

Y ¡pavo!,
¡mucho pavo!

o, de no poder ser pavo,
¡pava!, ¡mucha pava!

no habiendo pava pues...
¡pollo!, ¡mucho pollo!

claro que si falta el pollo
perdiz, es lo mejor.

lunes, 6 de octubre de 2008

APOLOGÍA DEL DÍA "ASÍ... MEDIO-JODIDO"

El Sr. Bardallo, licenciado en “cosas-de-la-vida”, doctor honoris causa en Mitología Urbana por la Universidad Global del Mundo, estudioso (sin título reconocido) de las formas de existencia más mediocres y experto en todo aquello que no reporta beneficio económico alguno; sin fines crematísticos y ningún ánimo (de lucro), nos hace llegar otro informe, como siempre del máximo interés y el mínimo rigor:

UN DÍA MEDIO-JODIDO. (por el Sr. Bardallo)


(Martirio de san Esteban, s. XVI; Juan de Juanes)

Y qué hay más costumbrista, más cotidiano, más de ti y de mí, de los dos, que un día, así…, medio-jodidito.

Primero que nada aclaremos de qué hablamos cuando decimos… “sabés que tuve hoy un día, así… medio-jodidito”. Porque, ateniéndonos a la pura literalidad de la expresión, pareciera que todo fuese bien, que las cosas marchaban rodadas hasta que… ZAS, a las 12:00 p. m. sufrieron tremendo revés, punto de inflexión a partir del cual todo-para-atrás.

Pero no, no es exacta exactamente así, un día medio-jodido no es un fifty fifty, 12 horas de comunión con el devenir del universo y otras 12 de estar dándose a los demonios. El día medio-jodido es un trabajo fino de orfebrería realizado por las “parcas intratables” (porque las parcas son siempre así, “intratables”) que mezclan una pizca de infortunios con otra de detalles que van fetén. Cuando te desayunas con una catástrofe natural (esa canita nueva es simplemente “natural”, no llega a catástrofe, catastrófico es creerse uno que será joven eternamente), con la subida del petróleo, un aviso de embargo o una notita de la amante/mujer/querida/muñeca-hinchable… “Cariño, todo bien…”, y si todo va bien ¿por qué molestarse en redactar una nota?, pero sigamos, “y vos sos un amor…”, con lo que le costó siempre a la mina agarrar una birome, además, “vos sos un amor…”, no son, ni con mucho, palabras textuales de la noche anterior, “yo te amo, eso bien lo sabés vos…”, ya estamos entrando en apreciaciones subjetivas, “…pero no lo soporto más”, aha!!!, ahí está, ya te lo decía, se rajó con otro, luego el tamaño… sí que importa, ya te lo decía yo, ya te lo decía!!! (y también te dije… “cuídate de las argentinas”, ¿te lo dije o no te lo dije?. Te lo dije). Sucesos de este jaez, independientemente de que, al instante, luzca un sol primaveral, convierten las siguientes 24 horas, ipso facto y por vía de urgencia, en una mierrrrda de día, cuyos efectos pueden ser devastadores hasta el punto de cagarte la semana toda, el mes… incluso el cuatrimestre. Tampoco dan para pasársela lamentándose uno y lamiéndose la herida por el resto de sus días, que una cosa es ser “sensible” y otra, muy distinta, ser “de mantequita”.

Sin ir más lejos, les pongo ayer como ejemplo paradigmático de lo que viene a ser “un día, así…, medio-jodido”.

El inicio es canónico, se va la luz durante la noche, consecuencia directa de ello algo se largará oler mal al día siguiente en la cocina, tocará programar la hora a los 334 electrodomésticos que la requieren para funcionar como es debido: lector de DVDs, microondas, equipo de altísima fidelidad, aparato de aire acondicionado, secador de pelo (para qué mierrrda necesitará la hora el secador de pelo?)… y, fundamental, el despertador se desentiende de sus funciones y donde debiera hacer “riiiiiiiing” o “tiritití, tiritití, tiritití…” o “UN SEGUNDO MÁS DE VIDA YO…”, opta por el más absoluto mutismo. Si aún no te convertiste en un engranaje más del sistema, si conservas la conciencia tranquila y la ingenuidad de un niño en el regazo materno, despertarás alertado por los rugidos de tu propio estómago, cuando estén por dar las dos del medio día, pero si eres ya todo un “trabajador”, tu propio radio-despertador del proletario se ocupará de sacarte del sopor matinal con el tiempo justo justo justo de hacerlo todo mal y corriendo para llegar “sólo” 10 minutos tarde a la oficina.

En mi caso… no es el biorritmo de clase obrera el que me desvela, es un perro de 38 kgs. que a las 8 de la mañana “se mea y se mea”, fuera de casa o dentro de casa, se mea. Ahí comienzan, estrictamente, las 17 horas de vigilia de “un día, así…, medio-jodidito”. Saco perro, mea y caga perro, entro perro, pongo a tostar pan, mientras tanto dejo haciéndose el café, ahora me agarran a mí las ganas de…, y resulta ser una de esas lar rrrrgas, cosa de que cuando regreso están las tostadas quemadas, no tanto como para tirarlas pero lo suficiente para que dejen ese regusto a ceniza en la boca, y el café hirviendo, suerte que carezco de paladar para el café. En fin, que discurren esos primeros momentos de la mañana tal que si fuera otro día cualquiera, salvando que todo sabe un poquito peor, huele un poquito peor y se desarrolla algo más rápido, como a “2x”.

Dejo todo manga por hombro y me dispongo a salir pero….¡no encuentro las llaves de casa!, hago memoria mientras registro los 60 m2 útiles de vivienda de VPO, “están… en el bolsillo interior de la cartera que… llevé ayer al laburo y que hoy… ¡tengo colgada del hombro!”, cierro puerta, echo llave y recién caigo en la cuenta de que tampoco recuerdo dónde dejé el coche (capaz que en el garaje), es igual porque yo al trabajo voy andando, sólo que justo se largó llover, así que prefiero ir en coche pero… “¿dónde mierrrda dejé el coche?. Ah, sí, capaz que en el garaje..." Y, con tanto quilombo, llego al trabajo 5 minutos más tarde de lo habitual, que es 20 minutos más tarde de la hora a la que se supone que debo llegar, y tuvo que ser ayer, que al jefe se le dio por venir lo suficientemente temprano como para tenerme preparada la cara de orrrto.

Ahora la de cal (¿o la de arena?), me inspiro, siendo de esas veces en las que el edificio me encaja dentro del solar, las viviendas dentro del edificio, los baños dentro de las viviendas, los inodoros en el interior de los baños… “ha pasado un caballero, ¿quién sabe por qué pasó?”. Me vuelvo una especie de “Elegido” de la arquitectura de bajo coste, no veo líneas ni veo puntos, sólo un código binario verde radiactivo sobre fondo negro parpadeante chorreando por el monitor. Soy el Neo de las viviendas de VPO, el Mesías de los metros cuadrados útiles que son útiles de verdad, el profeta de los-cuatro-ambientes-sin pasillo-tipo-tubo… Casi me dan ganas de arrojarme por el balcón para corroborar que, efectivamente, vuelo (pero me las aguanto, las ganas, viste? porque… nunca se sabe).

Toca la de arena (¿o es la de cal?, bueh). Entonces, de repente, un sonido sin origen determinado, un “CHOM”, grave y reverberante, como la inflexión dentro de una sinfonía de Wagner, “CHOM” e, inmediatamente, letras en negro sobre recuadro gris rezan: “Se ha producido un error inesperado en el sistema…”, inesperado ¡las pelotas! “…y el programa debe cerrarse”, no querido, “debe” es otra cosa, lo que tú me quieres decir es que el programa se va a cerrar, sí o sí. Sea como fuere, “¿Desea guardar los cambios?”, “Para NO guardar los cambios pulse ”, “Para SÍ guardar los cambios pulse NO”. “Para pedir ayuda al asistente grite SOCORRO”. Obviamente, qué hago, grito “¡SOCORRO!”, pero así, “SOCORRO”, sin antes “curar” la voz, sin gárgaras con miel y limón, ni calentamiento previo, y empujando con el diafragma, esté éste donde esté (o esté donde esté éste o esté donde éste esté, que no es lo mismo, pero es igual). A lo que sigue el mensaje, “Ha elegido usted perder las modificaciones realizadas, formatear el disco duro, que se proceda a la extracción de fondos de su cuenta bancaria, al embargo del adosadito y a sacarle la ropa, excepto los gallumbos”, ¡vaya por Dios!, eso justo ayer, que llevaba los de Superman.

Así las cosas, después de toda una mañana de denodado esfuerzo con resultados parciales excelentes, el cómputo total al finalizar la jornada laboral es de 0 proyectos realizados, 1 ordenador formateado y una reprimenda de las altas esferas que incluye dedo admonitorio, frases reprobatorias, palabras exhortatorias, insultos degradatorios y un recordatorio, “a final de mes renovamos el contrato… o quizá no”.

De camino al hogar, por más que ya esté entrado el otoño, 2.000º C a la sombra, además de que sombra, lo que se dice sombra, no hay, la que arroja el bordillo.“E cuando arribo a casa…”, un olor dulzón como a glicina, y dado que yo no soy muy aficionado a la jardinería, intuyo que proviene de la heladera, concretamente de algo que se está pudriendo allí. El causante viene a ser un sándwich doble que presenta un estado lamentable. Por no seguir lamentándolo yo, ni que siga auto-compadeciéndose él, me lo como y a la cama.

A la cama sí, porque me dispuse para una “siesta profesional”, que incluye cama, pijama, ventana cerrada, persiana corrida, cortinas echadas, su salivita colgando, su silencio sepulcral en derredor y el consecuente despertar rancio, en medio de un charco de sudor, con un humor de perros (de perros con malas pulgas) y la jaqueca como si me anduvieran edificando algo en el cogote (a mí, que no me distingo por mi actitud edificante). Dado este estado, no ha de extrañar que aprovechase para reprochar, vete a recordar qué, a la compañera de piso. Y si tenemos en cuenta que la susodicha, igualmente, recién se levantaba de su siesta particular y mortificante, a nadie sorprenderá que yo, a día de hoy, haya vuelto a vivir solo. Ni que me ponga un poquito nervioso cuando hablan, en el telediario, de la “chica desaparecida en Bormujos que no se presentó ayer en su trabajo, ni a estas horas se sabe nada de ella”.

Para colmo de males (tantos como para poner las 24 horas de ayer justo en el límite que separa el día “así… medio-jodido”, de un día catastrófico), el Barça se deja empatar un partido que iba ganando por 3 – 0 al Borussia de Monchenchinchanchunglasbashashsasa.

En este instante me hallo siguiendo la evolución en mí de un más que probable proceso de gastritis, derivado de la ingesta irresponsable de aquél sándwich con olor a glicina (pero no me arrepiento). De confirmarse mis más temidos augurios y terrible diagnóstico nos enfrentaríamos a un claro caso de “día de mierrrrrda”, que me va a tener acudiendo al escusado, como si de mi amada se tratase, cada media hora durante los próximos días.

Ojo, mucho ojo, con los días “así… medio-jodidos”, porque los grandes cataclismos se acaban ellos o lo acaban a uno, sin embargo, un exceso de estos días en el calendario puede hacer de la vida, nuestra querida, única, pasajera y frágil vida, una vida “así… medio-jodida”.

Pd. Ah no, no, perdón, no hay posdata.

Pd2. Va, venga, una posdata cortita: tanto cinismo...¡Alerta, se viene el hombre transpostmoderno!

miércoles, 16 de julio de 2008

DECONSTRUYENDO BORMUJOS: el inodoro







Hasta la fecha sólo estábamos familiarizados con el pariente doméstico de este especimen, pero en tal medida que abundan las denominaciones con que nos referimos a él: el vulgar "servicio", el elegante "excusado", el chusco "cagadero", el inocuo "inodoro", incluso ha recibido apodos tales como sr. Roca o Bellavista, sin que por ello se de una precisa correspondencia con razas determinadas.

Previamente a nuestro hallazgo, ni los más audaces biólogos habían sabido esbozar teoría alguna que apuntase a al existencia de una variante salvaje que, para más inri, cabe, a su vez, subdividir en dos categorías, el inodoro salvaje común y el inodoro ellegance.

Su hábitat coincide con el de otras especies que estudiaremos posteriormente, propias de la localidad, así como el Neumático sin dibujo, o Rueda sin llanta y la Escombrera. Se trata del olivar silvestre y periurbano con suelo pastizo.

Por su mutismo y carácter introspectivo aún no conocemos a ciencia cierta a qué reino animal pertenece. En cuanto a su nutrición, si bien en cautividad tenemos la certeza de que se trata de un ser coprófago, desconocemos la base de su alimentación en estado salvaje.

Estudios reciente que aún no vieron la luz sugieren que los individuos hallados podrían ser descendientes directos de inodoros domésticos puestos en libertad por unos dueños desaprensivos, cuando no éstos mismos (los inodoros, no los dueños).

Es sintomático el descenso de la población de mulos en los alrededores que, si se asocia con la proliferación del inodoro salvaje, aporta indicios de que podríamos estar hablando de un super-depredador.

martes, 15 de julio de 2008

DECONSTRUYENDO BORMUJOS



Yo no soy de esos tipos inaccesibles que hablan para sí mismos… o sí, porque mal empezamos si, tan de mañana, ya hacemos pasar de gato medias-verdades. Mas serlo no es óbice para que, de higos a brevas, pretenda que alguna reflexión supina se me entienda, y trascienda hasta otro ser inteligente (esto es, con capacidad para comprender, no doctorado en física cuántica).

Como busco cierto grado de comunicación, como sé además hasta qué punto nuestra precaria enseñanza básica ha mermado las facultades intelectuales del ciudadano medio, de clase media (baja), de estatura media, de edad media, de todo medio, por resumir, dificultándole la interpretación de cualquier texto cuyas pretensiones estén más allá de comunicar mensajes sencillos y exhortativos: BEBA PEPSI, FUME CAMELL, CONDUZCA UN CHEVROLET… entiendo que, ya en el título, habrá de vérselas con dos severos escollos, a saber, qué acción implica “deconstruir” y dónde diantres queda Bormujos.

Me ayudaré del diccionario Herder de filosofía, tomando lo que al respecto del “deconstructivismo” refiere cual si fuera verdad absoluta y lo haré por dos motivos, ambos muy razonables: 1. porque da la casualidad de que lo tengo a mano y 2. porque goza de mi credibilidad, y debiera de gozar de la suya, hasta que otro grupo de personas tremendamente informadas, tremendamente emprendedoras y, por encima de todo, tremendamente aburridas se pongan de acuerdo en recopilar un volumen de información tremendo, encogerlo hasta hacerlo entrar en un CD-ROM y remitírmelo, eso sí, adjuntando una pequeña remuneración económica, aliciente sin el cuál daría por bueno el dicho “más vale malo conocido”. Sin más les dejo frente a frente con un fragmento de la definición que propone: “se trata de desmontar el edificio de la metafísica, del logocentrismo y el presentismo para que aparezcan sus estructuras” (aquí hacemos un alto para que el lector asimile la cita y sopese hasta qué punto no ha entendido un carajo). Cada cuál ha hecho, sirviéndose de esta definición, de su capa un hermoso sayo. Yo no seré menos y de aquello que me propongo deconstruir no haré más que descomponerlo en partes y analizarlo/explicarlo analizando/explicando cada una de ellas por separado.

En cuanto a Bomrujos… ah, Bormujos. Qué puedo yo decir de Bomrujos que sea bueno:_______________________________________________________________________________________________________________________________________ Dejo este espacio porque creo en el principio de incertidumbre y, de aquí, no me queda más que aceptar la posibilidad de lo inaudito o, al menos, sorpresivo. Si miran al horizonte, si mirando al horizonte se yerguen un poco de puntillas, si estando de puntillas alzan el cuello, si hacen todo eso igual seguirán sin ver Bormujos. Bormujos está donde los dragones, Bormujos es lo que quiso sortear Ulises cuando optó por navegar entre Escila y Caribdis, e hizo bien, ¡vive Zeuz! Bormujos está, no crean que no, aunque su índice de criminalidad es bajo da para verificar una existencia que yo no he pretendido negarle. Admito que estoy dando una opinión subjetiva, "toro es relativo..." bla bla bla. Sólo trataba de exponer que sí, que Bormujos ES, pero como si no fuera.

Para bien o para mal, con acento en lo segundo, en Bormujos vivo (o algo) y, cierto día caminando por uno de sus bulevares (se adjunta imagen ilustrativa de “bulevar) me dije yo a mí mismo para mi consecutiva sorpresa… “no queriendo estar estoy, sin querer quedarme me quedo, y una vez estado y aquí quedo, por qué no contar algo de Bormujos. Como poco resultaría original”. Yo, que no soy de desoírme, ni de hacerme para un lado cuando paso, diligente más que solvente me propuse “deconstruir Bormujos”, como si nada.

De forma que en los subsiguientes post les haré un esbozo apresurado de la fauna, flora y galería de lugares u objetos inanimados con los que se puede uno topar por estos páramos. Todo, para mayor gloria de este pueblo, aderezado con imágenes fotográficas, algún plano, mapa e incluso gráficos (de barras o quesitos, nada extremadamente complejo).

¡Disfruten de Bormujos, aunque sólo sea virtualmente!