viernes, 21 de noviembre de 2008

NANA DEL NEGRO OBAMA













Mama jo, mira mi cama
llena de mugre y de moho,
ahí no quiero dormir yo.

Ya nene, ya viene Obama.

Mama, mi panza se inflama.
¿No habrá cosa que yo cene?,
pues no ruge sino brama.

Ya viene Obama, mi nene.

A más razón que me apene
si llega Obama, mamá,
y hace como papá,
que sin llegar tú se viene
y en llegando tú se va.

Exégesis:
Sátira lírica donde se denuncia el excesivo optimismo con que se acogió la elección de Obama como presidente de los EEUU.

Propedéutica:
Léanse las estrofas con la entonación de un niño quejumbroso y los versos sueltos como si de una madre devota y doliente se tratase.

Agradecimientos:
A un tal Pablo García, autor de la caricatura que extraje de internet.

jueves, 20 de noviembre de 2008

CICLOTIMIA

Os odio...

No sé, se me apeteció sincerarme. Me dijo el proctólogo un día jugando al tenis, no es que yo vaya al proctólogo, es más bien que juego al tenis con proctólogos porque yo... no sé, tengo CA-TE-GO-RÍA. Lo que sí hago es... ponerme guantes para jugar al tenis con proctólogos, porque uno no sabe nunca cómo de escrupulosos son ni si les gusta llevarse parte del trabajo a casa.

Y el caso es que me dijo "sincerarse de vez en cuando alivia la tensión y previene infartos de miocardio". Yo no sé qué otros infartos hay, creo que el infarto cerebral y... las mujeres de infarto, pero eso es otro tema. Si el consejo viene de todo un PROCTÓLOGO, yo lo sigo. Y si viene de un proctólogo que, además, tiene un buen "serve", maneja bien el "drive", cada tanto me hace un "ace", me fuerza un "break" o termina con contudencia un "approach" mediante un buen "passing shot"... a más razón. Eso sí, que no me pida sostenerle la raqueta por el "grip", porque eso sí que no.

Os odio porque "hace tiempo que no actualizas el blog" y luego...

En fin, como castigo no me esmeré mucho. Téngase en cuenta que en el "viñetismo" aún soy un "neófito". Un "neófito", un no iniciado, nada relacionado con enfermedades venéreas. Por eso aún no me atrevo con escenarios, ni decorados... ni luces, ni sombras. Por no atreverme... casi ni personajes incluyo. Me pongo yo, y porque me conozco.

Les dejo con "CICLOTIMIA" (título propio de una de Hitchcock"):



Tira cómica nominada a los Premios Quino en la categoría de "Derroche gráfico"


Instrucciones para ver las viñetas como Dios manda.

Paso número 1: clickea sobre la viñeta.

Paso número 2 (o número 1 bis): si erraste la primera vez, vuelve a intentar clickear sobre la viñeta.

¿Ya está?, sí, ya está.

Te lo repito.

Paso número 1: clickea sobre la viñeta.

CRÉDITOS:

- Guión original: Sr. Bardallo.
- Starring: Sr. Bardallo.
- History Board: Sr. Bardallo...
- BSO: No está sordo, es que no hay.
- Producción: Sr. Bardallo.
- Resumiendo, Director de fotografía y de montaje, co-productor y demás... Sr. Bardallo.
- Distribución: A cargo de http://www.blogger.com/.

DESESTRUCTURACIÓN DE UN SONETO CON ESTRAMBOTE.

o

PARTIDO ¿SOCIALISTA?, ¿OBRERO?, ¿ESPAÑOL?










Funesta fortuna, suerte de males:
gobierno que equivale una anarquía,
sólo algún ministerio faltaría
de rendir a pellizcos los cristales.

Gobierno que gobierna en arrabales,
nos ha de condenar a la Caldera.
¿Española?, ¿social?, es más, ni obrera,
por mucho que a la izquierda nos resbales,

son tu patria, tu ley ni tu bandera.
Partido sí, ni modo, y nadie duda
que uno a otro negado lo repela,

éste orbite quizá y luego se adhiera
a causa tanto menos concienzuda
porque al fin el partido se la suda.

Posdata y me corrijo, "se la pela"
(el soneto me obliga y no se muda).

UN ZAPATERO REMENDÓN EN "GUAXINTÓN"

Mendigó, cual pordiosero,
y colose de matute.
Por un sillón orejero…
¡lo que debe al franchute
Zapatero!

Y aunque intervenga un momento
ni San Francisco de Asís
tuvo más predicamento
que tendrá en su parlamento
José Luis.

Ya encaramado en la cumbre
será sabio consejero.
Pues que piando es pionero…
¿habrá a quien no deslumbre
Zapatero?

Sin duda algún reportero,
corresponsal de El País,
sabrá poner "en-fa-sís"
en "¡qué buen zapatero
José Luis!",

cosa de hacer bien patente,
muy ufano y vocinglero,
que de todo el orbe entero
se ungió de presidente…
Zapatero.

miércoles, 15 de octubre de 2008

¿QUÉ ES POESÍA?

No sé, siento cómo que necesito nuevas vías y formas de expresión para mi ego...

(para ver la imagen, mejor que pegar la nariz a la pantalla o achinar los ojos, clickea encima, anda, que así se pone más grandecita, la imagen)

CRÉDITOS

Producción: Sr. Bardallo
Co-producción: Sr. Bardallo
History board: Sr. Bardallo
Starring-modelo: Sr. Bardallo
Banda sonora: No hay (pero si hubiese sería mía)
Guión-texto: Gustavo Adolfo Bécquer (que así se escribe)
Y todo lo demás... Sr. Bardallo

sábado, 11 de octubre de 2008

CURSO ON-LINE DE FILOSOFÍA PARA NECIOS: TEMA IV

TEMA IV. BE FOREVER
(eternízate)

(Padre Eterno, 1731-40; Francisco de Zurbarán).

No nena, este post no legitima frente a los familiares tu “derecho” a envejecer en la toillete, ni aboga porque tu novio se agite y esmere hasta que se le duerma la lengua y acalambren los párpados, va muy en otra dirección.

Puede ser que les suene un tal Bioy Casares, conociéndolos, capaz que no ni, por lo tanto (o por lo tontos), “la Invención de Muriel”. A grandes rasgos, el relato trata sobre un tal Muriel que inventa un artefacto capaz de “recrear” (de crear de nuevo, no de hacerlo pasar pipa) personas, ¿cómo?, reproduciendo sus manifestaciones sensibles: aspecto, olor… obteniendo como resultado un clon imperecedero del original (sí, un poco zarpado el amigo Bioy, pero qué esperaban de un relato de ficción).

Lo que me interesa ahora reseñar son las implicaciones de dicho clon: una suerte de pervivencia estética del sujeto que de esta forma alcanzaría la inmortalidad para los demás pero no para sí mismo, como ser sentido, mas nunca sensible. Existencia absurda, equiparable a la no-existencia que ejercemos cuando otro nos da protagonismo dentro de algún relato o anécdota de la que, en honor a la verdad, nunca fuimos partícipes ("¿te acuerdas de aquella vez en casa de Merche...?", y no te acuerdas porque no estabas en casa de Merche).

Se plantea en el texto de Casares, o yo creo recordar que se plantea, o me planteé yo, o quizá sólo recién caigo en la cuenta de ello, si la suma de estas manifestaciones pudiera dar lugar a la existencia “verdadera”.

A falta de un Descartes olfativo (huelo, luego existo y, más allá, cabría pensar en tomar una ducha), dejemos esta cuestión en suspenso y, no contentos con eso, planteemos otras nuevas, sólo por armar barullo.

Luego de llegar virgen a los 30, fallecer (estirar la pata) es a lo que más tememos (incluso más que a la reprimenda materna o el consejo paterno). Cuán desmesurado no será nuestro escepticismo que llevados de él optamos, frente al riesgo de morir sin más y del todo, por la inacción, que no es parálisis causada por terror alguno (ésa, de acometernos, sobreviene en el momento último, si se da en circunstancias trágicas).

Yo, que soy como todos vosotros, postmoderno (últimamente he oído hablar del hombre transpostmoderno, ¡cualquiera!, que se hace presente al ser invocado tres veces frente al espejo), padezco del mismo escepticismo, no obstante, he hallado el modo de hacerlo compatible con mi proyecto de inmortalidad.

Formas de eternizarse que no precisan fe, o precisan muy poca:

1. Inmortalidad biológica:
Que se alcanza mediante la procreación. Habiendo mayores posibilidades de éxito cuanto más y mejor se procrea. Consistiría, básicamente, en procrear: fuera o dentro del matrimonio, fuera o dentro del continente, con personas de la misma o distinta raza… Con congéneres (léase, personas del mismo género) y seres de otra especie está demostrado CIEN-TÍ-FI-CA-MEN-TE que no resulta, eso sí, sólo en sentido biológico. De cualquier manera, dado que todo ayuntamiento conlleva cierto grado de trascendencia pues significa unión, lo Uno, lo Divino… (Plotino, ¿recuerdan?)... ¡prueben!

2. Inmortalidad por repercusión:
Y encontramos mil y una formas de repercutir. Así, siendo cristianos practicantes, si alcanzamos el gobierno del país, disputamos una partida al GO con el Dalai Lama donde, fruto de alguna jugada, surge el conflicto que nos llevará, como medida de represalia, a “volar” la cordillera del Himalaya, accedemos a la inmortalidad por repercusión social, debido al genocidio; deportiva, por el encuentro de GO disputado con, nada menos, el Dalai; política, por el conflicto internacional; religiosa, por el sacrilegio que comporta “volar” el Tibet, Lama inclusive y puede que artística, si inmortalizamos en una secuencia de imágenes fotográficas en sepia el momento en el que la cordillera se va a la mierrrrrda.

3. Inmortalidad espiritual:
Inaccesible por nuestro obcecado escepticismo pero siempre posible, en espera de que veamos la luz.

4. Inmortalidad sensible:
Haciendo, como en el relato, que nuestras manifestaciones sensibles sean, a su vez, eternas. Conservando nuestro aspecto en imágenes de video, la remera con que jugamos la final del torneo de barrio (olor), nuestra voz en alguna grabación…

5. Inmortalidad física:
Exhalado el último aliento, ordenando que conserven nuestro cuerpo incorrupto en alcohol.

Pd. Harina de otro costal, y reflexión que se escapa a las pretensiones de este post, es dilucidar si un ser capaz de semejantes atrocidades merece apenas un segundo más de vida.

lunes, 6 de octubre de 2008

APOLOGÍA DEL DÍA "ASÍ... MEDIO-JODIDO"

El Sr. Bardallo, licenciado en “cosas-de-la-vida”, doctor honoris causa en Mitología Urbana por la Universidad Global del Mundo, estudioso (sin título reconocido) de las formas de existencia más mediocres y experto en todo aquello que no reporta beneficio económico alguno; sin fines crematísticos y ningún ánimo (de lucro), nos hace llegar otro informe, como siempre del máximo interés y el mínimo rigor:

UN DÍA MEDIO-JODIDO. (por el Sr. Bardallo)


(Martirio de san Esteban, s. XVI; Juan de Juanes)

Y qué hay más costumbrista, más cotidiano, más de ti y de mí, de los dos, que un día, así…, medio-jodidito.

Primero que nada aclaremos de qué hablamos cuando decimos… “sabés que tuve hoy un día, así… medio-jodidito”. Porque, ateniéndonos a la pura literalidad de la expresión, pareciera que todo fuese bien, que las cosas marchaban rodadas hasta que… ZAS, a las 12:00 p. m. sufrieron tremendo revés, punto de inflexión a partir del cual todo-para-atrás.

Pero no, no es exacta exactamente así, un día medio-jodido no es un fifty fifty, 12 horas de comunión con el devenir del universo y otras 12 de estar dándose a los demonios. El día medio-jodido es un trabajo fino de orfebrería realizado por las “parcas intratables” (porque las parcas son siempre así, “intratables”) que mezclan una pizca de infortunios con otra de detalles que van fetén. Cuando te desayunas con una catástrofe natural (esa canita nueva es simplemente “natural”, no llega a catástrofe, catastrófico es creerse uno que será joven eternamente), con la subida del petróleo, un aviso de embargo o una notita de la amante/mujer/querida/muñeca-hinchable… “Cariño, todo bien…”, y si todo va bien ¿por qué molestarse en redactar una nota?, pero sigamos, “y vos sos un amor…”, con lo que le costó siempre a la mina agarrar una birome, además, “vos sos un amor…”, no son, ni con mucho, palabras textuales de la noche anterior, “yo te amo, eso bien lo sabés vos…”, ya estamos entrando en apreciaciones subjetivas, “…pero no lo soporto más”, aha!!!, ahí está, ya te lo decía, se rajó con otro, luego el tamaño… sí que importa, ya te lo decía yo, ya te lo decía!!! (y también te dije… “cuídate de las argentinas”, ¿te lo dije o no te lo dije?. Te lo dije). Sucesos de este jaez, independientemente de que, al instante, luzca un sol primaveral, convierten las siguientes 24 horas, ipso facto y por vía de urgencia, en una mierrrrda de día, cuyos efectos pueden ser devastadores hasta el punto de cagarte la semana toda, el mes… incluso el cuatrimestre. Tampoco dan para pasársela lamentándose uno y lamiéndose la herida por el resto de sus días, que una cosa es ser “sensible” y otra, muy distinta, ser “de mantequita”.

Sin ir más lejos, les pongo ayer como ejemplo paradigmático de lo que viene a ser “un día, así…, medio-jodido”.

El inicio es canónico, se va la luz durante la noche, consecuencia directa de ello algo se largará oler mal al día siguiente en la cocina, tocará programar la hora a los 334 electrodomésticos que la requieren para funcionar como es debido: lector de DVDs, microondas, equipo de altísima fidelidad, aparato de aire acondicionado, secador de pelo (para qué mierrrda necesitará la hora el secador de pelo?)… y, fundamental, el despertador se desentiende de sus funciones y donde debiera hacer “riiiiiiiing” o “tiritití, tiritití, tiritití…” o “UN SEGUNDO MÁS DE VIDA YO…”, opta por el más absoluto mutismo. Si aún no te convertiste en un engranaje más del sistema, si conservas la conciencia tranquila y la ingenuidad de un niño en el regazo materno, despertarás alertado por los rugidos de tu propio estómago, cuando estén por dar las dos del medio día, pero si eres ya todo un “trabajador”, tu propio radio-despertador del proletario se ocupará de sacarte del sopor matinal con el tiempo justo justo justo de hacerlo todo mal y corriendo para llegar “sólo” 10 minutos tarde a la oficina.

En mi caso… no es el biorritmo de clase obrera el que me desvela, es un perro de 38 kgs. que a las 8 de la mañana “se mea y se mea”, fuera de casa o dentro de casa, se mea. Ahí comienzan, estrictamente, las 17 horas de vigilia de “un día, así…, medio-jodidito”. Saco perro, mea y caga perro, entro perro, pongo a tostar pan, mientras tanto dejo haciéndose el café, ahora me agarran a mí las ganas de…, y resulta ser una de esas lar rrrrgas, cosa de que cuando regreso están las tostadas quemadas, no tanto como para tirarlas pero lo suficiente para que dejen ese regusto a ceniza en la boca, y el café hirviendo, suerte que carezco de paladar para el café. En fin, que discurren esos primeros momentos de la mañana tal que si fuera otro día cualquiera, salvando que todo sabe un poquito peor, huele un poquito peor y se desarrolla algo más rápido, como a “2x”.

Dejo todo manga por hombro y me dispongo a salir pero….¡no encuentro las llaves de casa!, hago memoria mientras registro los 60 m2 útiles de vivienda de VPO, “están… en el bolsillo interior de la cartera que… llevé ayer al laburo y que hoy… ¡tengo colgada del hombro!”, cierro puerta, echo llave y recién caigo en la cuenta de que tampoco recuerdo dónde dejé el coche (capaz que en el garaje), es igual porque yo al trabajo voy andando, sólo que justo se largó llover, así que prefiero ir en coche pero… “¿dónde mierrrda dejé el coche?. Ah, sí, capaz que en el garaje..." Y, con tanto quilombo, llego al trabajo 5 minutos más tarde de lo habitual, que es 20 minutos más tarde de la hora a la que se supone que debo llegar, y tuvo que ser ayer, que al jefe se le dio por venir lo suficientemente temprano como para tenerme preparada la cara de orrrto.

Ahora la de cal (¿o la de arena?), me inspiro, siendo de esas veces en las que el edificio me encaja dentro del solar, las viviendas dentro del edificio, los baños dentro de las viviendas, los inodoros en el interior de los baños… “ha pasado un caballero, ¿quién sabe por qué pasó?”. Me vuelvo una especie de “Elegido” de la arquitectura de bajo coste, no veo líneas ni veo puntos, sólo un código binario verde radiactivo sobre fondo negro parpadeante chorreando por el monitor. Soy el Neo de las viviendas de VPO, el Mesías de los metros cuadrados útiles que son útiles de verdad, el profeta de los-cuatro-ambientes-sin pasillo-tipo-tubo… Casi me dan ganas de arrojarme por el balcón para corroborar que, efectivamente, vuelo (pero me las aguanto, las ganas, viste? porque… nunca se sabe).

Toca la de arena (¿o es la de cal?, bueh). Entonces, de repente, un sonido sin origen determinado, un “CHOM”, grave y reverberante, como la inflexión dentro de una sinfonía de Wagner, “CHOM” e, inmediatamente, letras en negro sobre recuadro gris rezan: “Se ha producido un error inesperado en el sistema…”, inesperado ¡las pelotas! “…y el programa debe cerrarse”, no querido, “debe” es otra cosa, lo que tú me quieres decir es que el programa se va a cerrar, sí o sí. Sea como fuere, “¿Desea guardar los cambios?”, “Para NO guardar los cambios pulse ”, “Para SÍ guardar los cambios pulse NO”. “Para pedir ayuda al asistente grite SOCORRO”. Obviamente, qué hago, grito “¡SOCORRO!”, pero así, “SOCORRO”, sin antes “curar” la voz, sin gárgaras con miel y limón, ni calentamiento previo, y empujando con el diafragma, esté éste donde esté (o esté donde esté éste o esté donde éste esté, que no es lo mismo, pero es igual). A lo que sigue el mensaje, “Ha elegido usted perder las modificaciones realizadas, formatear el disco duro, que se proceda a la extracción de fondos de su cuenta bancaria, al embargo del adosadito y a sacarle la ropa, excepto los gallumbos”, ¡vaya por Dios!, eso justo ayer, que llevaba los de Superman.

Así las cosas, después de toda una mañana de denodado esfuerzo con resultados parciales excelentes, el cómputo total al finalizar la jornada laboral es de 0 proyectos realizados, 1 ordenador formateado y una reprimenda de las altas esferas que incluye dedo admonitorio, frases reprobatorias, palabras exhortatorias, insultos degradatorios y un recordatorio, “a final de mes renovamos el contrato… o quizá no”.

De camino al hogar, por más que ya esté entrado el otoño, 2.000º C a la sombra, además de que sombra, lo que se dice sombra, no hay, la que arroja el bordillo.“E cuando arribo a casa…”, un olor dulzón como a glicina, y dado que yo no soy muy aficionado a la jardinería, intuyo que proviene de la heladera, concretamente de algo que se está pudriendo allí. El causante viene a ser un sándwich doble que presenta un estado lamentable. Por no seguir lamentándolo yo, ni que siga auto-compadeciéndose él, me lo como y a la cama.

A la cama sí, porque me dispuse para una “siesta profesional”, que incluye cama, pijama, ventana cerrada, persiana corrida, cortinas echadas, su salivita colgando, su silencio sepulcral en derredor y el consecuente despertar rancio, en medio de un charco de sudor, con un humor de perros (de perros con malas pulgas) y la jaqueca como si me anduvieran edificando algo en el cogote (a mí, que no me distingo por mi actitud edificante). Dado este estado, no ha de extrañar que aprovechase para reprochar, vete a recordar qué, a la compañera de piso. Y si tenemos en cuenta que la susodicha, igualmente, recién se levantaba de su siesta particular y mortificante, a nadie sorprenderá que yo, a día de hoy, haya vuelto a vivir solo. Ni que me ponga un poquito nervioso cuando hablan, en el telediario, de la “chica desaparecida en Bormujos que no se presentó ayer en su trabajo, ni a estas horas se sabe nada de ella”.

Para colmo de males (tantos como para poner las 24 horas de ayer justo en el límite que separa el día “así… medio-jodido”, de un día catastrófico), el Barça se deja empatar un partido que iba ganando por 3 – 0 al Borussia de Monchenchinchanchunglasbashashsasa.

En este instante me hallo siguiendo la evolución en mí de un más que probable proceso de gastritis, derivado de la ingesta irresponsable de aquél sándwich con olor a glicina (pero no me arrepiento). De confirmarse mis más temidos augurios y terrible diagnóstico nos enfrentaríamos a un claro caso de “día de mierrrrrda”, que me va a tener acudiendo al escusado, como si de mi amada se tratase, cada media hora durante los próximos días.

Ojo, mucho ojo, con los días “así… medio-jodidos”, porque los grandes cataclismos se acaban ellos o lo acaban a uno, sin embargo, un exceso de estos días en el calendario puede hacer de la vida, nuestra querida, única, pasajera y frágil vida, una vida “así… medio-jodida”.

Pd. Ah no, no, perdón, no hay posdata.

Pd2. Va, venga, una posdata cortita: tanto cinismo...¡Alerta, se viene el hombre transpostmoderno!